Con respecto a la entrada anterior, como me ha quedado un poco pobre, vamos a ver si logramos mejorarla un poco.
Es recomendable limpiar las brochas después de cada uso, así evitamos que en el siguiente uso se mezclen colores, texturas, productos, etc., además alargamos la vida de las mismas y sobra decir que es mucho más higiénico.
También sería conveniente que una vez al mes o incluso más a menudo, echáramos en un vaso algo del limpiador y dejáramos la brochas un rato en remojo para una limpieza más profunda ( para esto, podríamos usar los limpiadores que se comercializan) y luego , como siempre, dejamos secar las brochas inclinadas sobre papel de cocina (importante: intentar que no se moje la unión entre el pelo y el mango, porque con el tiempo se estropearán).
Lo que yo suelo hacer también cuando el pelo ya está seco es peinarlas con un peine de esos dobles que se usan para cejas y pestañas, que compré sólo para eso, con mucho cuidado eso sí para evitar que se suelten pelillos y luego ya las guardo en su funda, no me gusta tenerlas al aire por si se llenan de polvo, aunque poniéndoles un capuchón y con un recipiente mono, no quedan mal como adorno en el aseo.
Y vosotras, ¿cómo cuidáis vuestras brochas?.
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